•Enseñar con claridad cosas concretas, observando y corrigiendo actitudes que nos parezcan incorrectas pero de una manera amigable.
•Dar tiempo de aprendizaje, el hecho es que a la larga hade aprender lo que necesita, pero que para ello necesita de mucha paciencia.
•Valorar siempre sus intentos y sus esfuerzos por mejorar, resaltando lo que hace bien y pasando por alto lo que hace mal, esto no implica celebrar o ignorar siempre lo que se equivoca continuamente, sino que se debe corregir de una manera cuidadosa, como bien lo dice el autor no se equivoca por molestarnos, y nosotros agregamos si le corregimos no es por hacerle saber que sabemos mas, sino que continuamente no podemos estar equivocándonos.
•Dar ejemplo para tener fuerza moral y prestigio, esto se logra articulando las palabras con los hecho, en otras palabras predicando con el ejemplo.
•Confiar en nuestros hijos, la confianza es para mucho autores la clave para el ejercicio de la autoridad, solo se logrará una actitud positiva en quien ordena y de quien recibe la orden si existiera una confianza mutua, caso contrario esto ocasionara la ruptura de los canales de respeto y obediencia entre ambos antes mencionados.
•Actuar y huir de los discursos, muy de vez en cuando permitir que el niño realice alguna acción contraria a lo indicado y ante el error corregirlo dándole a entender que a veces lo que indicamos los mayores lo realizamos por la fuerza de la experiencia y la razón.
•Reconocer los errores propios, entendiendo que los errores no son fracasos sino equivocaciones para evitar equivocarnos nuevamente y se convierten a la vea en oportunidades de superación constante.